Familia

¿Qué es lo mejor para mi bebé?

Teta y brazos sin límites, hijos y padres durmiendo en la cama matrimonial, que coma lo que quiera: las actuales corrientes de crianza avanzaron cuando aún no se habían terminado de discutir los castigos.

En los últimos 25 años fueron muchas las tendencias que se impusieron y las que se desterraron para siempre en la crianza de los hijos durante los primeros años de vida. ¡Me vuelven loca! En el último tiempo y desde las redes sociales, muchas madres famosas salieron en defensa del colecho y la crianza de apego y, ahora, está llegando desde el mundo el baby-led weaning (BLW), algo así como destete dirigido por el bebé. Mientras muchas mamás primerizas se debaten con las grandes primeras dudas, les llegan estos bombardeos mediáticos: ¡tu bebé tiene que dormir con vos!”, “¡ojo!, si el bebé duerme con vos puede sufrir muerte súbita”, “alzalo todo lo que quiera y teta a demanda es lo mejor”, “si no lo destetas a tiempo a a ser un dependiente”.
Por eso, para muchas mamás, el primer año de vida del bebé es un camino a la locura sin retorno.
Cuando una mujer se transforma en madre, además de la magia de producir vida, inicia un viaje hacia el corazón que revolucionará su vida. Todas las madres sienten ese sentimiento profundo y apasionado de amor a sus hijos, lo que es diferente, es la forma de expresarlo.
Tenemos que adquirir la habilidad de ser amables pero firmes, la capacidad de hacer reglas claras y mantenerlas. No enojarse, pero no ser débil, no ceder ante la no aceptación de los valores esenciales de la vida, no confundir fortaleza con frialdad y dureza. Es fundamental el equilibrio entre el amor dulce y el firme. Es cierto que es difícil de lograr en todo momento.
El amor dulce o tierno se transmite cuando hemos logrado adquirir la habilidad de estar relajados, cálidos, afectivos. Es la capacidad de detener el cerebro y confiar en los instintos, de desconectarse del mundo exterior para ser sólo mi hijo y yo, ser naturalmente uno mismo. No debemos forzar a que ocurra, pero sí darnos el espacio para hacerlo crecer. La capacidad de ternura, generosidad, calidez está en el interior de todas las personas, a veces surge muy fácilmente, otras necesita ayuda. Existen dos sentimientos básicos que todo ser humano necesita para vivir: sentirse bienvenido y querido.
Cuando detectamos “problemas”, es señal de que nuestro equilibrio debe cambiar. Se necesita apoyo y estímulo. Amar a un hijo, querer hacer lo mejor por él, estar dispuesto a aprender son los ingredientes para llegar a ser alguna vez un ¡buen padre!

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