Salud

¿Al médico? …¡Jamás!

Se conoce como iatrofobia al terror a pisar un consultorio, algo que puede terminar por complicar la buena salud.

El miedo a los médicos hoy es más la consecuencia de la despersonalización de la medicina, de la robotización de la medicina y esa carencia es la que justificadamente lleva a muchos pacientes a alejarse de ella y a quedarse solos, muchas veces buscando una solución que no pueden llegar a encontrar.
Volver al médico de cabecera, al que nos da esa confianza y efectividad que es muy necesaria, va a colaborar enormemente con el tratamiento mejor elegido, para que el 50% de la cura esté en la confianza que el paciente deposita en su propia salud y en el médico.
El viejo médico de cabecera, el médico de familia, es esa persona que media entre las ciencias duras y el paciente, una llegada de esta ciencia absolutamente paternal, llena de confianza, que hace que el paciente se entregue al médico.
¿Decirle al paciente lo que quiere escuchar? Es bien conocida la influencia de la sugestión en la conducta humana. Es un poder tan grande que según las palabras del médico, el paciente puede provocar su mejoría o todo lo contrario.
Según lo que diga el especialista y sus gestos, algunos pacientes pueden decidir seguir viviendo o no. Es necesario saber para cada paciente cuál es el límite entre lo que puede y lo que debe escuchar.

Las palabras prohibidas

Hay palabras que deberían nombrarse, según los momentos, pero igualmente son personales. Así, para algunos será “cirugía” para otros “muerte” y para algunos “internación”, pero de saber esto para cada persona en particular, se puede dar una información evitando la palabra no tolerada.
Si bien no es aconsejable decirle al paciente lo que quiere escuchar, sí hay que decir lo que el paciente puede y debe escuchar, la forma es fundamental y nunca hacer afirmaciones futurísticas ni malas ni buenas. Sólo hacer referencia a pronósticos y, según el caso, sólo hablar del presente.
El paciente bien podrá buscar más de una opinión, pero a la hora de elegir lo hará de la mano del médico que más lo conozca y en el que más confíe.

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