Jardín y mascotas

Los grandes amigos de los abuelos

Ayudan y estimulan la salud. Los beneficios de tener una mascota cuando se llega a grande.

Los animales de compañía brindan numerosos beneficios en la vida de las personas. Son ellos quienes nos acompañan, nos dan cariño, afecto y alegría. Mucha gente, al encontrarse sola en su madurez, por diferentes razones, eligen tener una mascota que les brinde todo su afecto y cariño.
Con un amplio sentido de lo terapéutico, la compañía de estos animalitos produce sobre los adultos mayores diferentes efectos:

➜Efecto socializador: las mascotas constituyen un factor de acercamiento entre personas en la calle, parques, etc. Es fácil entablar conversación aún con extraños cuando hay un animal de por medio, fomentando así la socialización de la persona y  motivándola a salir de su casa.

➜Disminución de la tensión y el estrés: si bien este efecto se manifiesta en todos los dueños de mascotas, es especialmente beneficioso en las personas mayores. Varias  investigaciones han demostrado que aquellos pacientes con deterioro cognitivo, al realizar las tareas de asistencia a un animal (alimentarlo, pasearlo, etc) se benefician considerablemente en su calidad de vida y síntomas como ansiedad, angustia y tristeza empiezan a desaparecer. Por ello, muchos profesionales de la salud incorporan el cuidado de mascotas como una intervención eficaz para estos pacientes.

➜Estimulador de la salud: demandan un mínimo de actividad física por parte de sus dueños, sobre todo si son perros a los cuales hay que sacar a pasear varias veces al día. El ejercicio físico moderado pero permanente, evita fracturas de caderas y mejora el funcionamiento cardiovascular, entre otros beneficios. Y si acaso la persona tuviera alguna complicación con su movilidad, la mascota ideal sería un gato, ya que no requiere paseos y brinda todos los efectos positivos antes mencionados.

Los animales de compañía ayudan a elevar la calidad de vida de las personas mayores. Por eso, es importante alentar a nuestros conocidos –vivan o no solos– a tener una mascota. Inclusive, podríamos tomar el ejemplo de otros países donde es muy común tener animales domésticos en los hogares geriátricos como parte de una terapia.

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