Familia

Adolescentes: el primer “mal de amores”

Cuando nuestros hijos enfrentan su primera desilusión amorosa, no siempre sabemos cómo acompañarlos sanamente. Las preguntas y respuestas más frecuentes de los padres.

Los jóvenes suelen vivir su primer mal de amores de un modo muy dramático. Crédito: Silvia Marks / dpa-tmn

¿Quién no ha sufrido en su adolescencia por amor? La primera vez que un joven vive una desilusión amorosa, el mundo parece venirse abajo. Pierde las ganas de hacer cualquier cosa y deambula por el día como si fuese un fantasma. ¿Cómo ayudarlo? Estas son algunas de las preguntas básicas que se hacen los padres al ver a sus hijos así:

 El mal de amores adolescente, ¿es peor que el que se sufre de adulto?

En la adolescencia la desilusión amorosa puede ser muy fuerte porque nunca se ha vivido una situación de ese tipo. Los jóvenes no han tenido ninguna experiencia similar y no saben que es posible “sobrevivir” a una tristeza semejante e incluso volver a enamorarse.

 ¿Cómo pueden ayudar los padres?

Los pedagogos consultados recomiendan que los padres intenten recordar cómo fue su primera experiencia. De todos modos, está claro que cada persona vive su historia de un modo distinto. Algunos intentan distraerse de inmediato, mientras que otros sienten que lo han perdido todo y se hunden sin poder hacer ninguna otra cosa.

Es decir que los padres no pueden partir de la base de que sus hijos vivirán la misma experiencia que ellos, pero recordar su pasado los sensibilizará un poco más. Lo fundamental es estar allí, escuchar a los jóvenes y no intentar dar consejos todo el tiempo. Es mucho mejor hacer preguntas, intentar comprender y ponerse en el lugar del otro.

Los padres deben tomar en serio lo que siente el joven y no minimizarlo. Frases como “no te preocupes, pronto estarás bien y la habrás olvidado” no suelen ser precisamente una ayuda.

 ¿Qué se puede hacer si el joven parece estar cada vez más triste?

Tener paciencia, pero sin dejar de estar atento. Si el adolescente no come o muestra alguna tendencia dañina hacia sí mismo, es bueno recurrir a una ayuda profesional. Cuando el joven no quiere hablar con sus padres, puede que haya hermanos o amigos que le salgan al paso. De no ser así, no está de más que los padres le sugieran una consulta con un especialista en psicología o alguien que le ayude a entender qué le está sucediendo. Incluso puede ser útil que busque ayuda en un servicio telefónico de asistencia.

¿Qué es mejor no hacer?

Los padres pueden explicarle al joven que no es bueno intentar contactar todo el tiempo a la ex pareja, ni ir a los sitios que el otro solía frecuentar. Tampoco es bueno estar controlando en whatsapp cuándo fue la última vez que el o la ex estuvo conectado, ni merodear por la noche por las calles en las que uno cree que estará la ex pareja.

Los especialistas suelen decir que el mal de amores es como una adicción y que los afectados deben tomar distancia del ex de un modo muy consciente, teniéndolo en cuenta como una máxima: “No, ¡ahora no haré esto!”.

Es el único modo de ayudarse. Y, además, es una forma de preservar cierto orgullo. Eso también es útil si uno en algún lugar alberga la perspectiva de volver a estar con su ex pareja, ya que si está siguiéndolo permanentemente o controlándolo a sus espaldas, el efecto suele ser contraproducente.

FUENTE: dpa

19 de abril de 2016

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