Familia

Claves para evitar el “estrés vacacional”

Cada vez es más común que las personas sientan tristeza, depresión y frustración durante el período de descanso. Claves para disfrutar y relajarse.

Caminá en la playa.

Ha llegado el verano, y por ende, nuestras esperadas y añoradas vacaciones. Es tiempo para compartir con familiares y amigos, dejar las obligaciones atrás y recargar las pilas de un año laboral.

Pero no siempre este descanso estival es pura felicidad y alegría: cada vez se hace más frecuente la aparición de un síndrome conocido como estrés o depresión vacacional. Este cuadro se caracteriza por la aparición sentimientos de tristeza, insatisfacción, ansiedad, angustia, irritabilidad, dolores musculares, cefaleas, insomnio, mayor consumo de alcohol y alteración del apetito, entre otros.

Así como nos es difícil volver a trabajar después de unas largas vacaciones, para algunos también es difícil comenzarlas. Los síntomas aparecen ante la dificultad de adaptarnos: se rompe la rutina y tenemos que parar el ritmo agitado y sin descansos de la vida laboral.

Por otra parte, existe la presión de tener unas vacaciones perfectas e inolvidables, expectativas irreales que pueden hacernos caer fácilmente en la frustración. La rígida planificación de las vacaciones, con un estrecho cronograma diario, lleno de actividades a realizar en un tiempo limitado, aumenta el estrés, y más aún si aparecen sucesos inesperados que nos alteren lo programado.

En este ideal de vacaciones excepcionales evidentemente existen limitaciones financieras y muchas familias se endeudan mas allá de lo necesario, provocando mayor presión en el esperado “descanso”.

Cada vez se nos hace más difícil lograr desconectarnos, y menos ahora con las nuevas tecnologías que nos permiten estar todo el tiempo disponible en línea. Es así como muchas personas no conciben la posibilidad de dejar sus computadores en casa, y menos aún apagar los celulares.

Todo lo anterior nos puede provocar síntomas ansiosos y depresivos e incluso llevarnos a una depresión mayor. Así, hemos recogido una serie de sencillas claves para sacar el máximo partido a nuestras vacaciones, aprovechando la efectividad de este período para disminuir el estrés en nuestra salud física y psicológica.

Entonces, ¿cómo hacer para disfrutar las vacaciones y no desestabilizarnos emocionalmente? Algunas claves son:

1. Tomá cortos períodos de vacaciones (de entre 7 a 10 días de duración) y repartidos a lo largo del año en vez de un único período largo anual (de más de 10 días). Se encuentran los mismos efectos positivos en unas vacaciones de 8 días que en una de 15. Además, la probabilidad de sufrir el llamado “Síndrome Post-Vacional” (con síntomas de irritabilidad, fatiga y desmotivación) es mayor con un período largo de vacaciones.

2. Realizá pequeñas y espontáneas escapadas de fin de semana, que signifiquen algo distinto a lo que habitualmente se hace y que impliquen cumplir metas, deseos e intenciones (sendas en la montaña, torneos de paintball o visita a parques temáticos).

3. Retrasá una mañana la vuelta a la rutina una vez que hayamos hecho el viaje de regreso al hogar. ¿Con qué? Realizando actividades que se hicieron en las vacaciones y que puedas introducir en tu cotidianidad (leer el mismo libro que comenzaste en la playa; prepararte un delicioso desayuno como aquel que probaste en el hotel donde te hospedaste, hacer una rutina diaria de ejercicio como los paseos que hacías a orillas del mar, etcétera).

4. Dejá fuera de las vacaciones aquellas cosas no imprescindibles y que te recuerden de algún modo a tu vida laboral cotidiana (la agenda, prendas que utilizas en tu lugar de trabajo o no mirar la bandeja de entrada de tu correo durante unos días).

5. Tené expectativas razonables con objetivos reales para la persona y la familia.

6. Antes de salir intentá terminar lo máximo posible para que no queden pendientes y se produzcan llamadas indeseables. No nos olvidemos que no somos imprescindibles. Aprendé a delegar funciones.

7. Programá con tiempo las vacaciones y tener en claro que siempre pueden existir los imprevistos y complicaciones.

8. Realizá planificaciones flexibles, dejar tiempo para el ocio sin culpa y guiarse por el “qué quiero hacer” y no por el “qué debo hacer”. Hacé una lista y priorizá actividades.

9. Si el tiempo lo permite, permanecé unos días antes y después de las vacaciones en tu hogar para adaptarte a los nuevos ritmos.

10. Respetá tu propio espacio y el de tu familia. Si te sentís estresado, date un tiempo a solas para recargar baterías.

11. Mantené una dieta equilibrada y evitá el alcohol.

12. Realizar ejercicios liberará endorfinas que funcionan como un antidepresivo natural.

13. Dormí sólo lo necesario: dormir pocas o muchas horas puede aumentar síntomas ansiosos y depresivos.

14. Olvidate del reloj. En vacaciones no hay apuro.

15. Dejá la computadora, iPad y tablet en casa. Apagá el celular aunque sea algunas horas del día.

16. Descubrí la maravilla de las actividades simples y gratis, como un paseo por el campo o construir un castillo de arena junto a tus hijos.

(*) Médica. Especialista Universitaria en Psiquiatría. Especialista Universitaria en Medicina Legal. Magíster en Neuropsicofarmacología Clínica. Especialista en estrés, ansiedad y emociones del Instituto Sincronía.

3 de febrero de 2015

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