Salud

La práctica del mindfulness

Este entrenamiento, ya adoptado por la medicina y la psicología, busca mejorar la calidad de vida de las personas. En qué consiste y cuáles son sus beneficios.

Yoga

Si bien es una práctica milenaria, en los años ’70 Jon Kabat Zinn creó, mediante la ciencia y las tradiciones meditativas de oriente, un programa específico llamado Programa MBSR
(Mindfulness Based Stress Reduction) con el objetivo de ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida y su salud. Kabat Zinn buscaba movilizar los propios recursos internos profundos para la autocomprensión, el aprendizaje, el crecimiento y la curación de las personas, exponiendo la idea: “la medicina del siglo XXI tiene que ser necesariamente mucho más participativa”. El mindfulness, o atención plena, tal su traducción, llega al terreno de la medicina y de la psicología para ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida.

En la Argentina se practica desde mediado de los ’90 y consiste en un entrenamiento, que si bien se basa en la meditación budista, no busca fines religiosos. Al utilizar técnicas de la meditación vipassana, el hatha yoga y un componente de psicoeducación grupal, es muy bien recibido y de mucha utilidad en el campo médico, psicológico y también empresarial.

Vivimos en un mundo en el cual continuamente estamos expuestos a situaciones estresantes, por eso lo que brinda el entrenamiento y la práctica de mindfulness es la posibilidad de relacionarnos de una manera diferente con estos estrésores y cambiar la manera de reaccionar frente a ellos pudiendo responder con plena conciencia y no de forma automática. Es decir, conectarnos con lo que sea que esté sucediendo en el momento presente, sin juzgar, sin negar, sin apegarse, sin querer cambiar nada. Aceptar, simplemente, las cosas tal cual son y poder tomar mayor contacto con nuestra mente y su funcionamiento, así como con nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones físicas. A través de la meditación y la práctica desarrollamos la capacidad de traer la atención al momento presente. De este modo aprendemos a escuchar nuestros pensamientos sin quedarnos atrapados en ellos.

La persona que practica este tipo de meditación tiene la intención de lograr un mayor nivel de autoconocimiento y enfocarse cada vez más en el momento presente viviendo plenamente cada experiencia a la que se ve expuesta. Es un entrenamiento sistemático de la atención, que se va desarrollando a medida que uno se va comprometiendo más con la práctica. Esta conexión trae la posibilidad de hacer cambios profundos en las personas.

La práctica diaria de entre 20 y 40 minutos es fundamental, y se pueden realizar tanto prácticas formales (meditación, ejercicios de yoga conciente, etc) como informales en donde cualquier actividad de la vida diaria se puede convertir en una práctica de mindfulness (caminar, comer, trabajar con conciencia plena).

Los beneficios de este entrenamiento son: mejora la presión arterial y los niveles de cortisol (hormona del estrés); mejora nuestra manera de afrontar el estrés, haciendo elecciones concientes en respuesta a desafíos laborales; mejora el entorno de trabajo y las relaciones laborales; mayor regulación de nuestras emociones; mayor aceptación de uno mismo; enseña a mantener el equilibrio y el foco en situaciones desafiantes; crea y sostiene hábitos de trabajo saludables; permite una mayor claridad en la toma de decisiones; mejora estados de ánimo depresivos y facilita la prevención, el afrontamiento
y la recuperación en determinadas patologías médicas.

Nota aparecida en Mía de esta semana. ¡Suscribite!

24 de julio de 2014

2 pensamientos en “La práctica del mindfulness

  1. hola me interesa este articulo, porque sufro de hipertiroidismo, y como consecuencia me produce hta, taquicardias, y colesterol.

  2. Pingback: Hijos: cómo generar momentos de calidad emocional | Revista Mia

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