Hogar

Sembrar en casa

Armar una huerta orgánica nos permite consumir hortalizas más ricas y libres de agroquímicos, y también contribuir a la conservación del suelo y del medio ambiente.

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Cocinar y comer lo que nosotros mismos hemos cultivado, es por demás gratificante. Si bien no es una tarea difícil de llevar a cabo, la huerta tiene algunas exigencias con las que debemos cumplir, si queremos disfrutar de los buenos resultados.

Es importante tener en cuenta que la ubicación que elijamos para la siembra, no es un tema que deba ser tomado al azar, ya que sólo un buen lugar nos garantizará una huerta exitosa. Algunas recomendaciones:

-El sol es el factor más limitante. Para que las hortalizas crezcan sanas y vigorosas deben recibir al menos 6 horas de sol al día, idealmente entre las 10 y las 16.

– Los lugares sombríos no son recomendables, ya que las plantas crecen demasiado lento, son más débiles y, por lo tanto, están más expuestas al ataque de plagas y enfermedades.

– Tener una fuente de agua cercana facilitará la tarea del riego.

– Contar con un buen cerco para la protección del ingreso de visitantes no deseados.

-Un suelo fértil es la clave del éxito en cualquier huerta , por eso antes de plantar o de sembrar se recomienda abonar el suelo con humus de lombriz o abono compuesto. Ambos son muy completos y contienen gran cantidad de macro y micronutrientes que las plantas necesitan para crecer sanas y vigorosas.

La clave del cambio

Otra práctica que se recomienda hacer es la asociación de plantas, que consiste en mezclar los cultivos que tengan distinta estructura de planta y sean de distinta familia. Esto significa mezclar hortalizas de raíz con hortalizas de hoja, como por ejemplo, zanahoria con acelga, remolacha con lechuga, entre otros.

Asimismo, al terminar la cosecha (en tablones en tierra o en macetas) se deben rotar los cultivos, es decir, que no deben repetirse el cultivo de la misma hortaliza que se acaba de obtener, o alguna que esté emparentada con aquella. Por ejemplo, si se cosecha acelga en una línea, no se debe volver a sembrar acelga ni ninguna otra hortaliza emparentada con la acelga (espinaca o remolacha). Para eso es necesario alterar siempre las distintas verduras, para así cortar el ciclo de las enfermedades e insectos plaga y mantener sana la huerta.

Es importante tener en cuenta que si se intercalan flores amarillas, anaranjadas y aromáticas (como, por ejemplo, copetes y caléndulas) entre las hortalizas, se ayudará a atraer insectos benéficos, que serán los aliados en la huerta y los responsables de alejar a aquellos que se alimentan de las verduras.

Fuente: Ing. Agr. Alejandra Lara, docente de Integral Instituto Superior de Diseño

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