Sociedad

Cincy Crawford: de supermodelo a supermamá

Cindy Crawford tiene varios podios: fue top de la generación de supermodelos de los ’90, fue empresaria, probó en la tevé y el cine. Fue novia de Richard Gere y después se casó con el padre de sus dos hijos

supermodelo

Una adolescente “común y corriente” sedujo a las cámaras con su fotogenia y luego al mundo entero con su belleza. Con 1, 77 metros de alto, silueta ondulante, cabello y ojos castaños, Cindy Crawford forjó una carrera que la llegó a convertir en la supermodelo mejor paga del planeta. Claro que ese estatus fue rotando entre ella y sus colegas.

Tiene el récord de haber ilustrado más de 1.000 tapas de revistas y haber desfilado para todos los diseñadores top de fines de los años 80. Su sonrisa, con un característico lunar sobre la boca, y su cuerpo armónico vendieron infinidad de productos, desde cosméticos y relojes hasta gaseosas y ropa.

Su imagen empapeló ciudades con afiches, carteles, y la prensa gráfica la convirtió en un ícono hasta en lugares recónditos, tal como les sucedió a las otras supermodelos que constituyeron un fenómeno en la historia de la comunicación de masas hace 25 años: se convirtieron en celebridades y superaron por lejos el canon tradicional de una modelo. Su actividad principal no era lucir ropa sino lucir todo.

La gente quería saber cada detalle de ellas, qué hacían en su vida privada y quiénes eran sus parejas. No fue casual que Cindy se casara con el actor Richard Gere, que Naomi Campbell tuviera amoríos con estrellas del pop y del flamenco, como Adam Clayton y Joaquín Cortés, y que Claudia Schiffer fuera la eterna novia del mago David Copperfield.

Cynthia Ann Cindy Crawford, oriunda del estado norteamericano de Illinois, empezó su camino de celebrity a los 17 años, cuando concursó en el certamen de belleza Look of the Year (El look del año). Tanto el evento como la agencia Elite que lo organizaba fueron semilleros de top models en los ’80. Tras una temporada en la universidad para estudiar ingeniería química, se mudó a Nueva York y siguió con el modelaje.

Pronto tuvo problemas por su lunar sobre la boca, algo insignificante para la mayoría de la gente, pero casi un defecto para una modelo, al punto de que en la primera tapa que protagonizó para una revista, se lo ocultaron con maquillaje. La segunda y última vez que tuvo que tapárselo fue cuando, ya siendo famosa, pasaba la lengua por encima de los labios para sorber leche chocolatada que estaba promocionando para un comercial televisivo. Con ironía y en un gesto cómplice con la audiencia, el lunar desaparecía. Salvo esas dos ocasiones, la pequeña marquita negra constituyó su sello de marca. Después de todo, a Marilyn Monroe, su lunar en el rostro también le había permitido ser considerada la más bella.

Cindy se inició como presentadora televisiva en 1989, con el innovador programa de moda y música House of Style, que emitió la señal MTV -en octubre de 2012, la emisora anunció el regreso de este programa, ahora con las modelos actuales Karlie Kloss y Joan Smalls-. Cindy lo condujo durante seis años y eso le permitió posicionarse como supermodelo con voz, es decir, el público la podía apreciar en una dimensión más concreta que sólo la imagen, idealizada y flotando en el imaginario colectivo. Por algo, el diseñador alemán Karl Lagerfeld -en el ínterín conocido como el zar de la moda- se refirió a las supermodelos como “las diosas de la pantalla muda”.

Según la revista Forbes, en 1995, era la modelo mejor pagada del mundo, con un ingreso anual de 6,9 millones de dólares. Sus contratos de larga data -relojes Omega, cosméticos Revlon, gaseosa Pepsi-, algunos incluso superando la década de duración, le garantizaron un ingreso constante así como la continuidad de su imagen. Los videos de ejercicios de Cindy, con una estética MTV, y su libro de maquillaje Cindy Crawford’s Basic Face representaron una llave maestra para que sus fans accedieran a sus secretos de belleza.

La sensualidad de Cindy quedó en la memoria colectiva con un aviso de Pepsi, en 1992, cuando la marca lanzó un nuevo diseño de lata. Vestida con un short de jean y una remera blanca sin mangas, Cindy bajaba de un automóvil en una vieja estación de servicio en el oeste norteamericano, para tomar una lata de la bebida de cola de una heladera. El comercial se difundió en el Super Bowl de ese año, con 80 millones de personas viéndolo… y admirándola.

Su perfil más sexy se reveló también al hacer la portada de la revista Playboy y conducir el programa televisivo Sex with Cindy para la emisora ABC, que abordaba temas como las claves de la atracción, la monogamia, el sexo en los medios.

“En la cima de su carrera como modelo en los años 90, Cindy era una tapa de oro”, recuerda la editora en jefe de la revista de belleza Allure, Linda Wells. “Lograba atraer tanto a mujeres como hombres como una belleza simpática, sexy y plenamente norteamericana”. El diseñador neoyorquino Michael Kors explicó que “Cindy cambió la percepción de la muchacha norteamericana sexy’ de los clásicos ojos azules y cabello rubio a una más sensual morocha con cerebro, carisma y profesionalismo de sobra”.

El éxito no la acompañó en el cine. Con su debut en Fair Game, que protagonizó junto a William Baldwin, tuvo una triple nominación, en 1996, para la Frambuesa de Oro: como peor nueva estrella, peor actriz femenina y peor pareja cinematográfica que compartió con el actor. Pero no se amedrentó e insistió, sobre todo en películas ligadas al mundo de la moda, como Catwalk (1995), Unzipped (1995) y Beautopia (1998).

Desplegó una veta comercial que le permitió convertirse en su propia jefa y, tras bajarse de las pasarelas y concluido el fenómeno en sí de las supermodelos hacia fines de los ’90, Cindy ya era una empresaria. Sus líneas de productos incluyen las cremas para el cuidado de la piel Meaningful Beauty; objetos para el hogar Cindy Crawford Home y muebles, ropa de cama y baño Cindy Crawford Style, con JC Penney. Una y otra vez hace alianzas estratégicas para la difusión de productos, codiseña colecciones de zapatos o indumentaria para terceros, como hizo con la marca alemana de calzado Deichmann y con la tienda europea C&A.

Su unión con Richard Gere, entre 1991 y 1995, ocupó cientos de titulares en la prensa, incluidas las dudas sobre la sexualidad de él y la ausencia de hijos en la pareja. En 1998, Cindy eligió al ex modelo y restaurador, Rande Gerber, para formar familia. Al año siguiente, nació Presley y, en 2001, Kaia.

Durante los embarazos, Cindy amplió su conciencia sobre la maternidad, difundió la importancia del parto natural, el yoga y la meditación y, efectivamente, dio a luz a sus hijos en su propia cama. A los 33 años, en 1999, posó desnuda en la tapa de la edición norteamericana de la revista W en estado avanzado de gravidez y, poco después, la prensa la volvía a legitimar en su condición superlativa: “Cindy, de supermodelo a supermamá”.

 

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