Salud

Guía para vivir tu parto a pleno

Recién nacido

Después de los largos meses de espera y aún con la mejor preparación, cuando llega al fin el parto se vive con mucha agitación. Unos días previos o el mismo del parto es probable que se pierda una mucosidad (el famoso tapón mucoso), lo que significa que el cuello del útero comienza a modificarse. Las contracciones van a tomar más presencia y cuando comiencen a ser más seguidas y fuertes, se deberá llamar a la obstétrica para combinar encontrarse en el sanatorio o salir hacia el hospital. Otra posibilidad es que se comience a perder líquido (rotura o fisura de la bolsa de aguas), con o sin contracciones, y también se combinará con el obstetra y obstétrica para internarse.

Al llegar al sanatorio o centro asistencial, comenzará una serie de pasos de rutina:

– Te llevarán al consultorio.

– Te examinarán para observar la dilatación del cuello del útero.

– Controlarán los latidos del bebé a través de un monitor fetal para medir la frecuencia de las contracciones.

– Te darán una bata para cambiarte o el propio camisón.

– Te llevarán a una habitación o a la sala de partos.

Ahora sí, es hora de hacer llegar al bebé al mundo.

El parto natural

Cada mujer responde de forma diferente a los dolores de parto. Para algunas, las contracciones pueden asemejarse a síntomas menstruales fuertes. En cambio, para otras, el dolor puede ser más fuerte y difícil de soportar.

La decisión de utilizar o no algún tipo de analgesia durante el parto depende de la mujer y de sus circunstancias personales. Algunas prefieren un parto natural en el que, salvo complicaciones, no se utilice ningún tipo de fármaco y se les permita decidir la posición que les resulte más cómoda para dar a luz.

Cabe destacar que en la mayoría de las ocasiones es necesario utilizar algún tipo de analgesia en el parto. Por eso, resulta muy importante que se discuta y converse sobre este tema con el médico en las consultas previas al parto.

Los dolores

Algunas mujeres prefieren soportar el dolor del parto naturalmente, usando técnicas de respiración y relajación. Respirar correctamente, de cualquier modo, beneficia al bebé ya que aumenta el aporte de oxígeno durante las contracciones.

En los cursos de preparación al parto se aprenden diversos ejercicios de respiración para las distintas fases del parto. A continuación, te mostramos algunos que podrán ser de gran ayuda:

Respiración abdominal o del diafragma para aliviar las contracciones más intensas durante la fase de la dilatación.

  • Tomar aire por la nariz para que los pulmones se llenen mientras el abdomen se hincha poco a poco.
  • Expulsar el aire por la boca mientras se contrae lentamente los músculos del abdomen.

Respiración costal inferior o jadeo para controlar las ganas de pujar para la dilatación y expulsión.

  • Tomar aire y expulsarlo de manera sucesiva y en forma de jadeo o soplo.

Respiración para los pujos en la fase de expulsión.

  • Hacer 2 o 3 inspiraciones profundas y cortas. Aguantar la respiración, al tiempo que se contraen los músculos del abdomen. Luego, relajar los músculos y expulsar el aire. Se debe elevar la cabeza y los hombros pegando la barbilla al tórax mientras se sujetan las rodillas con las manos.

Los tres tiempos

El parto natural tiene tres momentos.

1) Período de dilatación

Comienza el trabajo de parto, con contracciones regulares que dilatan el cuello del útero. Dura hasta que el útero se dilata completamente, es decir 10 cm. Este período puede levar entre 4 y 12 horas. La intensidad del dolor de las contracciones es diferente según cada mujer y es por eso que cada parto es distinto. También puede ocurrir en apenas unas horas con contracciones muy evidentes.

2) Período expulsivo

Comienza cuando el cuello está totalmente dilatado y termina con el nacimiento del bebé. Durante este período, el bebé debe completar la rotación, amoldamiento y descenso de la cabeza en el canal del parto. Este período puede durar alrededor de 2 horas en las mamás primerizas.

Con cada contracción, la mamá deberá hacer el esfuerzo del pujo y descansar cuando desaparezca. Entre cada contracción, se debe respirar por la nariz y eliminar el aire por la boca. Mientras se concentra en respirar, el médico y obstétrica auscultarán los latidos cardíaco-fetales o se estará conectada a un monitor fetal en espera de la próxima contracción. Una vez que salga la cabeza, es necesario descansar y no pujar más.

Por otra parte, existe el forceps, un instrumento que se puede utilizar cuando el bebé está entre un tercer y cuarto plano y sirve para ayudarlo a nacer, ya sea porque los latidos disminuyen o porque la madre está agotada y no puede pujar más.

3) Período de alumbramiento

Durante este período, se produce el desprendimiento y la expulsión de la placenta junto con el cordón umbilical y la membrana amniótica. Dura de 5 a 30 minutos.

Cesárea

Estimativamente, entre un 15 o 20% de los nacimientos se producen a través de una operación cesárea. Puede realizarse de forma electiva, decidida antes del parto, o puede ser un procedimiento de emergencia llevado a cabo después de que éste se haya iniciado. En esos casos, el equipo médico lo determina para resguardar la salud y/o la vida del bebé o de la madre.

Una cesárea es una operación abdominal realizada para extraer al bebé cuando no es posible el parto vaginal o porque la madre o el feto tendrán mayor riesgo si se realiza un parto normal. El médico realiza una incisión en el abdomen y en el útero para extraer al bebé.

También se puede hacer una cesárea después de que comienza el trabajo de parto o durante el parto. Por ejemplo, esto es necesario cuando la parte del bebé que se enfrenta al canal del parto es la frente, la cara o el hombro en lugar de la cabeza.

En algunas ocasiones, durante el trabajo de parto, el corazón del bebé puede latir más lentamente, lo que indica que el bebé no puede tolerar el trabajo de parto y es necesario practicar una cesárea.

Asesoramiento: Dra. Clara Veretilne, médica especialista en Obstetricia y Ginecología.

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