Salud

Dormí bien de manera natural

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El doctor Daniel Cardinali, médico neurólogo especialista en Fisiología y Trastornos del sueño, consultado por Pro-Salud News sobre las bondades del buen dormir, comentó que “el descanso siempre es la puerta para sentirse mejor al día siguiente. Eso incluye, por ejemplo, la posibilidad de tener una mejor respuesta laboral, pero también la capacidad para resolver de la mejor manera un conflicto o problema, debido a que la persona no está cansada”.

Las horas dedicadas al sueño deben posibilitar una buena actividad diurna. Por lo tanto, es importante su calidad. Según los especialistas de El Club del sueño, se duerme bien si: se dedica al sueño nocturno una cantidad de horas regular y satisfactoria (entre 6 y 8 en los adultos), se está descansado y animoso al levantarse por la mañana, no se mueve, levanta o habla durante el sueño, no se ronca ni se tienen interrupciones respiratorias; no se despierta sin causa aparente, no se tienen sueños desagradables o pesadillas en forma reiterada.

Los mismos profesionales explican que se trata de una función vital esencial en todas las etapas de la vida, aún más, es trascendental en la maduración neurológica del recién nacido y el niño (se ha comprobado que ya aparece en la vida intrauterina); repone la energía tanto física como mental, siendo fundamental en los procesos de aprendizaje y preservación de la memoria.

Un óptimo descanso

¿Es posible dejar atrás el insomnio y levantarse como nuevo? Claro que sí. De acuerdo a David Lifar, director de la Fundación Indra Devi y autor de El yogui urbano, algunos pasos por seguir son:

Empezar a cambiar la actitud ante el problema.

En vez de preocuparse por el sueño que se está perdiendo, hay que tratar de relajarse ante la situación.

Si se puede, convertir el almuerzo en la comida fuerte y, a la noche, optar por una comida ligera ingerida dos horas antes de ir a la cama.

No se debe hacer actividad física después de la cena. Es bueno, antes de la comida nocturna, buscar tranquilidad.

No entrar al dormitorio con la ropa que se usó durante el día para trabajar. Se recomienda dejarla en la entrada o en una habitación contigua.

La lista de actividades del día siguiente acarrea preocupaciones cuando es hora de dormir. Por lo tanto, anotarlos en un papel y despreocuparse de ellos.

Una excelente manera de “sacarse” las tensiones del cuerpo es realizar un ejercicio llamado en yoga El hachazo, una especie de “quita broncas” (ver recuadro).

Otra alternativa es hacer una serie de respiraciones de descarga, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Después realizar una corta meditación.

Establecer una cantidad regular de horas para estar en la cama durante la noche.

Levantarse a la misma hora todas las mañanas para generar un hábito saludable.

Evitar dormir demasiado los fines de semana.

Acostarse antes de la medianoche. Las horas previas son muy importantes para el descanso. Olvidarse de navegar por Internet o mirar TV hasta la madrugada rompiendo el ritmo de la naturaleza.

En el dormitorio no tiene que haber flores, plantas o estufas a gas porque consumen oxígeno.

Si se puede, es conveniente dejar un poco abierta la ventana mientras se duerme para que entre aire fresco. Todos los días ventilar bien la habitación donde se descansa.

Sacar del cuarto la computadora u otro aparato eléctrico o desconectarlo antes de ir a dormir para evitar que se forme un campo magnético que altere el sueño.

Evitar comer o mirar televisión en la cama. Que el cuerpo la reconozca como el lugar específico para el descanso nocturno y no para realizar cualquier otra actividad.

Para dormir, optar por vestirse con ropa liviana de algodón amplia, garantizando una buena circulación. Las fibras naturales posibilitan que la piel respire bien favoreciendo una adecuada descarga energética.

Una buena opción para relajarse es masajearse la planta de los pies con aceite de oliva, sésamo, almendra o ghee (manteca clarificada).

No tener un reloj visible. Menos aún si se trata de aquellos que hacen ruido al mover las manecillas ya puede convertirse en una verdadera tortura nocturna.
La respiración debe ser nasal, de ritmo tranquilo y armonioso.

Si se despierta de noche, no levantarse. Si es necesario para ir al baño, no “visitar” la heladera, prender el televisor, leer un libro o navegar por Internet…. La mente es como un niño que busca hacer su voluntad. Es necesario reeducarla con hábitos positivos.

Elegir, si uno se debe levantar a una hora determinada, un despertador suave que no corte su sueño de una manera brusca. Mejor aún es aprender a “programar” el reloj biológico. Así, mente y cuerpo lo harán en forma automática.

A la mañana, jamás levantarse abruptamente. Es recomendable darle al cuerpo la posibilidad de prepararse para empezar bien el día. Los animales, salvo en caso de un peligro inminente, primero se desperezan, se estiran, bostezan, antes de ponerse de pie. La naturaleza es sabia; entonces, ¿por qué no aprender de ella?

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