Salud

Cuando el cuidado de la imagen enferma

Cada vez más personas se ven “feas” y recurren a la cirugía para mejorar. Cómo enfrentar el problema.

La dismorfia hace que una persona se vea fea aunque su aspecto sea normal.

Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE), en Europa y América está aumentando el número de quienes padecen dismorfia corporal. Este trastorno provoca que una persona se vea muy fea aunque su aspecto sea normal. Esta seudo percepción hace que aumente el número de pacientes que se operan varias veces, provocando que la cirugía estética se convierta en un artículo de consumo.
La prevalencia de esta enfermedad es bastante confusa debido a su ocultamiento. Sin embargo, se cree que incide alrededor del 1,5 por ciento (en la Argentina no hay cifras al respecto pero los números serían similares a los de Europa y EE.UU.) aunque muchos autores estiman que alrededor de un 2 por ciento de los pacientes que demandan un tratamiento quirúrgico presentan dismorfia corporal.
“Las partes del cuerpo que más comúnmente se convierten en objeto de obsesión de los dismórficos son: piel, pelo, nariz, ojos, mentón, labios o cualquier otra parte de la anatomía, entre las que se incluyen las rodillas, piernas, pecho o genitales. Muchos de ellos pasan por el quirófano, pero la dismorfia es un problema mental, no físico, por lo que todos los que escogen el bisturí como terapia no están, ni estarán, satisfechos con los resultados”, explica Gustavo Bustamante, doctor en Psicología.
Espejo roto
Una reciente encuesta realizada en EE.UU. entre 30.000 personas, publicada en Psychology Today, arrojó que un 93 por ciento de las mujeres y un 82 de los varones interrogados están preocupados por su apariencia y trabajan día a día para mejorarla.
La mayoría de los pacientes que padecen de dismorfia son jóvenes, con cierta supremacía de mujeres sobre los hombres, aunque los estudios demuestran que comienza en la adolescencia, época en la que se está más preocupado por la auto-imagen y la vida social, sintiéndose más observado. Los 17 años son la edad media de inicio.
“En la actualidad, la imagen corporal es muy importante. Está sobrevalorada por sobre otras cualidades, como por ejemplo la inteligencia. La belleza se mide por lo externo solamente, mientras que la llamada ‘belleza interior’ está devaluada. Muchas veces se asocia imagen con éxito y eso conlleva a errores perceptuales que harán luego aparecer el sufrimiento en los pacientes”, define Oscar Carrión, médico psiquiatra y presidente de la Fundación Fobia Club, institución cuyos objetivos fundamentales son la docencia, investigación y orientación tanto a quienes padecen trastornos de ansiedad como a sus familiares.
Aunque hay pocas investigaciones sobre la dismorfia, los especialistas dedicados a su estudio creen que existe un doble origen de la enfermedad: el psicológico y el biológico. “La falta de autoestima, la forma en la que el paciente se juzga a sí mismo por su apariencia, la excesiva preocupación por una parte del cuerpo o el recurrir a rituales constantes (como mirarse al espejo), pueden contribuir a perpetuar una exagerada atención hacia uno mismo y generar, finalmente, un trastorno de dismorfia. Biológicamente, la explicación estaría en una cierta predisposición genética a padecer un trastorno mental, así como la existencia de un desequilibrio en los neurotransmisores cerebrales”, afirma Bustamante.
¿Se puede diagnosticar?
Los síntomas más importantes para detectar este desequilibrio están vinculados a un deterioro de las actividades básicas: el afectado evita asistir a reuniones o al colegio. Muchas veces esta insatisfacción permanente con la imagen corporal puede llevar a autolesiones que luego justifiquen una operación.
La dismorfia se diagnostica por el tiempo que se le dedica al cuerpo sin encontrar soluciones al problema, y el tratamiento debe estar ligado al reconocimiento de la índole sicológica del conflicto, a la corrección de conductas y hábitos (no ir a la playa por no usar traje de baño o sentir calor pero no sacarse la remera), a la aceptación de las condiciones biológicas naturales, a la adecuación a un modelo de imagen de sí mismo “posible” y al aumento de la autoestima.
Es importante que familiares y amigos puedan colaborar generando ideas asociadas a la belleza y a la perfección acordes a las posibilidades. También deben estar atentos a la hora de detectar situaciones de retraimiento y principalmente potenciar la valoración de otros elementos, más allá de la imagen corporal.

Un pensamiento en “Cuando el cuidado de la imagen enferma

  1. Dice la Biblia que Dios nos hizo a su semejanza por lo tanto tomo su palabra y se que como creador hizo lo mejor y lo mas bello y nos adopto como sus hijos.

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